El panorama musical catalán y valenciano vive un momento intenso. En menos de dos meses de diferencia, dos de los proyectos más icónicos de la escena —Oques Grasses y La Fúmiga— han anunciado que se despiden de los escenarios. Decisiones independientes, caminos distintos, pero un mismo impacto emocional: la sensación de que se cierra una etapa que ha marcado a miles de jóvenes, festivales y programaciones municipales durante más de una década.
Aunque cada grupo lo ha comunicado por su cuenta, la coincidencia temporal ha generado un sentimiento compartido: el de un país que ve cómo dos bandas que han definido un estilo y una manera de entender la música hacen las maletas. Eso sí, ambos grupos han dejado claro que quieren despedirse de su público con conciertos finales que se han agotado en cuestión de minutos.
Oques Grasses: un final histórico para un grupo histórico
Desde 2010, Oques Grasses han sido una de las bandas más queridas de Cataluña. Su sello —una combinación única de reggae-pop, mestizaje y letras optimistas— ha convertido al grupo en una pieza clave para entender la escena catalana de la última década.
Su primer concierto de despedida en el Estadi Olímpic, programado para el 10 de octubre de 2026, se agotó con una rapidez histórica, y la avalancha de demanda obligó a anunciar tres fechas más, los días 5, 7 y 9 de octubre en el mismo recinto. Todo apunta a que será uno de los finales más multitudinarios que se hayan visto nunca en la música catalana.
Las razones de su adiós no han sido dramáticas ni precipitadas; al contrario, el grupo quería cerrar una etapa de manera celebrada, consciente de lo que han significado y con la ilusión de hacerlo a lo grande. Y así será: con una fiesta histórica.
La Fúmiga: trece años de un proyecto que ha sacudido la escena
En paralelo, desde el País Valencià, La Fúmiga también ha anunciado su retirada definitiva después de trece años de trayectoria. El grupo se ha convertido en toda una referencia: más de 500 conciertos, dos discos de oro y más de 150 millones de reproducciones digitales avalan un proyecto que ha cruzado fronteras y ha defendido la lengua y cultura valencianas por encima de todo.
Su gira de despedida, “El último abrazo”, empezará en Alicante el 27 de marzo de 2026 y pasará por varios festivales, como Canet Rock o Pirata Beach Fest, hasta culminar en cuatro grandes conciertos que ya han hecho sold out: dos en el Sant Jordi Club, los días 16 y 17 de octubre de 2026, y dos en el Roig Arena, los días 30 y 31 del mismo mes.
Con una escenografía especial, colaboraciones y un formato diseñado para ser más una celebración que una despedida, La Fúmiga quiere poner punto final de una manera coherente con su identidad: compartiéndolo intensamente con su público. El grupo ha explicado que la decisión ha sido meditada y planificada. Querían un final “conectado con la gente”, fiel al espíritu que los ha llevado hasta aquí.
Una nueva etapa para la música del país
La desaparición de dos grupos tan significativos nos recuerda que la escena está viva, que evoluciona, y que los proyectos, incluso los más queridos, también tienen ciclos. Pero esto no es un final: es un punto y seguido.
Detrás del ruido mediático hay una realidad tranquila y positiva: el relevo está garantizado. Nuevos artistas, nuevas sonoridades y una generación llena de talento están preparados para ocupar el espacio que dejan dos bandas que ya forman parte de la historia de la música catalana y valenciana.
Y mientras tanto, toca celebrarlos como se merecen.